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Exponen los desafíos de la democracia en webinar del CUTonalá

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Fue transmitido por las redes sociales del plantel

La democracia en México tiene como una característica la diversidad de opciones políticas. Sin embargo, ha mostrado poca capacidad para los derechos civiles, sociales y el acceso a la justicia, afirmó la investigadora visitante en Ciencia Política del GIGA, Institute for Latin American Studies en Hamburgo, Alemania, doctora Azul Aguiar Aguilar.
 
La académica participó en el seminario virtual organizado por el Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), titulado “Deudas sociales y desafíos de la democracia”, dentro de la Cátedra Universitaria para una Cultura de Paz y en el marco del Día Internacional de la Democracia – que se celebra hoy 15 de septiembre–. La moderadora fue la maestra Denisse Ayala Hernández, coordinadora de Planeación, del CUTonalá.
 
Sin derechos sustanciales como el acceso a la justicia, la democracia no puede sostenerse a largo plazo, ya que la legitimidad del régimen político y la satisfacción de la ciudadanía decrecen, dijo, “y eso es lo que hemos visto en México y América Latina”.
 
Se habla de un desencanto con la democracia, y esto constituye un terrible escenario porque es favorable para el surgimiento de liderazgos populistas, que, utilizando un discurso basado en la efectividad de las instituciones, como las de justicia, comienzan a erosionar los fundamentos mínimos de la democracia, con la promesa de corregir su déficit.
 
Destacó que uno de los problemas en México es que la justicia responde a los incentivos de quien ocupa el poder político, además de la falta de un servicio ministerial de carrera que garantice a medios y altos mandos contar con una formación profesional adecuada y la estabilidad en el cargo.
 
“Los fiscales enfocados en investigaciones de desaparición forzada y tortura cambian cada tres o seis años, y la persona que llega al cargo tiene que aprender de inicio todo un proceso, y esto pone lastres en la manera en que se investigan los delitos”, subrayó Aguiar Aguilar.
 
Un peligro es que hay miembros de la institución que son altamente vulnerables a ser corrompidos, por el crimen organizado, por la clase política u otro tipo de poderes.
 
Este tipo de problemas son todavía más agudos en el ámbito subnacional. En Jalisco, tanto la dependencia política que tiene la Fiscalía General, como la falta de una carrera ministerial, han generado una impunidad de 99 por ciento en casos de desaparición forzada, tortura y ejecuciones extrajudiciales.
 
Son pocos los casos que han terminado en una sentencia condenatoria. Entonces, el problema fundamental de que las fiscalías no sean profesionales y no sean completamente independientes del poder político, es que la justicia puede ser utilizada como arma política, así como para construir culpables.
 
En cuanto a las defensorías públicas, donde van personas acusadas de cometer un delito y no tienen recursos suficientes para pagar a un abogado, se encuentran en condiciones precarias. La mayoría de las subnacionales (es decir, de los estados) se encuentran en el abandono, sin recursos materiales para operar y, en muchas ocasiones, con poco personal.
 
Al igual que las fiscalías, las defensorías públicas no tienen instalado un sistema profesional de carrera, con excepción de la Defensoría Pública Federal y algunas locales, como la de Nuevo León.
 
La importancia de las defensorías públicas radica en que alrededor de 80 por ciento de los casos que se litigan en México en materia penal, están a cargo de defensores públicos.
 
La Directora del Centro Feminista de Investigación Social e investigadora en temas de seguridad pública, doctora Daira Arana Aguilar, resaltó la importancia de establecer regímenes democráticos bajo un enfoque de goce de derechos fundamentales.
 
Dijo que en América Latina hay un fenómeno de militarización directa de la seguridad pública. Es decir, mayor intervención de las personas que son miembros de las fuerzas armadas en tareas que le corresponden a las policías, y al mismo tiempo hay un debilitamiento de las instituciones policiales.
 
“Hay un debilitamiento del sistema democrático, a partir de una mayor participación de las fuerzas armadas en tareas que no les corresponden por naturaleza, y las policías son cada vez más propensas a tener dinámicas militarizadas en su actuación”, resaltó.
 
Esto ha generado que los índices de violencia que hay en América Latina vayan, en muchos casos, en aumento. México es un caso concreto de ello.
 
Explicó que la presencia de policías totalmente militarizadas y las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública está altamente relacionada con el aumento de la violencia homicida contra las mujeres, ya sea desde una perspectiva de homicidio o feminicidio.
 
Arana Aguilar mencionó que un estudio sobre la guerra contra el narcotráfico y la pérdida de vida de las mujeres en México, Intersecta, una organización feminista, encontró una relación en torno a estas dinámicas en materia de seguridad más militarizadas, y la disminución del ejercicio del derecho a la vida de las mujeres. Es decir, hay más muertes de mujeres, más muertes violentas de mujeres y por arma de fuego.
 
 
Atentamente
"Piensa y Trabaja"
"Año de la Transición Energética en la Universidad de Guadalajara"
Guadalajara, Jalisco, 15 de septiembre de 2020

 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Cortesía webinar CUTonalá