La discriminación hacia las lenguas indígenas presente todavía en algunos sectores de la sociedad mexicana, estaba vigente a finales del siglo XVIII y principios del XIX, en lo que entonces era la Nueva España. La doctora Ana Carolina Ibarra González, directora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, señala que en esa época circulaba la idea de que las lenguas indígenas eran burdas, atrasadas y que impedían la civilización.
La académica impartió la conferencia “Espacio y tiempo en la historia. Las investigaciones sobre la Independencia”, en la sala Fernando Pozos Ponce del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), campus Los Belenes.
Destacó que un ejemplo de los prejuicios hacia las lenguas indígenas son las opiniones de Antonio Bergosa y Jordán, obispo de Oaxaca a principios del siglo XIX, quien consideraba dichas lenguas como bárbaras y rudas. Calificaba al mixe como tosco y al zoque como una jeringonza (lenguaje de mal gusto, complicado y difícil de entender), “al modo de los antiguos gitanos de España”.
En su primera visita por el territorio que comprendía su obispado, Bergosa y Jordán identificó 18 lenguas indígenas como mixteca, zapoteca, cuicateca, chinanteca, chocho y zoque, entre otras. Según la pastoral de marzo de 1803, tal diversidad representaba “un tremendo caos” y comparaba a Oaxaca con una nueva Babel.
Destacó que Bergosa y Jordán tenía la consigna desde España de vigilar los procesos de castellanización como vehículo para enseñar la religión católica, y se dará a la tarea de expresar en diferentes momentos su compromiso en ese sentido.
La investigadora contrastó estas tendencias con las políticas de inicios de la Colonización, donde estaba vigente la idea de enseñar a los indígenas a temer a Dios en su propia lengua y no en un idioma desconocido para ellos. Resaltó que gracias a los frailes que vinieron en misión evangelizadora existen los primeros registros de las lenguas indígenas, muchos impresos en Flandes. En cambio, a fines del siglo XVIII y principios del XIX se va a asociar el fracaso del adoctrinamiento de los indígenas con la variedad de lenguas que ellos tenían.
La investigadora informó que Antonio Bergosa y Jordán fue conocido por su oposición a los insurgentes, incluso armó ejércitos en su contra. La Diócesis de Oaxaca, que estaba a su cargo, era compleja y la componían 131 curatos, diez de los cuales seguían en manos de la orden religiosa de los dominicos.
A T E N T A M E N T E
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jal., 27 de mayo 2016
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Abraham Aréchiga
Prejuicios hacia las lenguas indígenas, con antecedentes en el siglo XVIII
Doctora Ana Carolina Ibarra, investigadora de la UNAM, dicta conferencia en el CUCSH
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