Podría pensarse que mujeres con estudios universitarios e incluso posgrado tienen más herramientas para detectar los diferentes tipos de violencias y evitarlos, quizás para algunas es así, pero en muchos casos los mandatos de género se quedan pegados en el inconsciente dejando pasar situaciones con las parejas con tal de no inquietarlos.
Damara Anguiano, maestrante de Estudios de Género en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades desarrolló una investigación acerca de lo que significa ser una buena mujer entre las jóvenes de Jalisco
Psicoanalista con larga experiencia profesional, se encontró con relatos que denotan cómo la cultura educa a la mujer para “ceder lo propio a condición de ser amada” y que muchas mujeres se quedan en relaciones no satisfactorias, sacrificando deseos o sueños personales y profesionales.
“La forma en la que nos van educando y criando desde que somos pequeñas, estructura este tejido psíquico que nos invita a siempre estar cediendo, que es mi hipótesis fundamental. Tiene que ver con que nos educan para ceder de manera amable y comprensiva y alegre; ceder lo propio a condición de ser amada, porque si no cedes, en primera no te van a dar amor; en segunda, corres el riesgo de que alguien llegue a arrebatártelo”, explica la investigadora.
Tras entrevistar a 18 mujeres entre 19 y 33 años Anguiano estructuró sus historias en 10 mandatos o reglas no escritas que operan en la psique femenina y se hacen evidentes en la manera en cómo se desarrollan sus relaciones de pareja.
Mientras que la violencia física es evidente mediante los golpes o las agresiones, la violencia psicológica y sexual suele camuflarse bajo lo que se considera la "normalidad" en sus vínculos sexo amorosos.
Harás funcionar las relaciones
Las mujeres suelen querer ser funcionales en las relaciones, es decir, asumen la responsabilidad total de que la pareja funcione, que vaya bien y que no se note cuando va mal.
“Varias lo dijeron explícitamente ‘yo siento que a las mujeres nos toca hacer que las relaciones de pareja funcionen’. Y cada vez que hay un problema, nosotras proponemos hablar del tema y cada vez que hay un conflicto, nosotras proponemos resolver el conflicto y cada vez que hay algo que sale mal, nosotras somos las que tenemos que decir ‘bueno, vamos hablando”, afirmó Anguiano.
Por el contrario, si una mujer reclama o se enoja ante un problema o actitud de la pareja es tachada de “problemática”, de “histérica”, de que no está conforme con nada o que está “loca” por ver conflicto donde supuestamente no lo hay. Incluso en estos casos, son ellas las que tienen que olvidar el tema rápido” porque, para una mujer no está bien sentir ira.
Le perdonarás rápido.
A una de las participantes de la investigación, la pareja le fue infiel. Cuando ella se entera, se enoja y lo termina. Él vuelve a buscarla con flores y chocolates pidiendo perdón y jurando que no lo volverá a hacer. Ella se lo piensa unas semanas, mientras la ex pareja insiste con regalos de por medio. Al final, ella lo perdona y reanudan la relación.
Unos días después él asistiría a una fiesta y ella se siente insegura porque la infidelidad sucedió justo en una fiesta a la que él fue. Ella le reclama por ir solo y la pareja le dice “esto ya lo hablamos y tú ya me perdonaste. Así es que a partir de ahora si te enojas por algo que ya perdonaste, pues vas a hacer que terminemos porque no eres capaz de perdonar rápido”.
“Hay una dificultad acerca de que una mujer se relacione con su ira. La ira está culturalmente designada para los hombres y, entonces, es muy difícil para las chicas que la expresan. Cuando se enojan son tachadas de dramáticas, histéricas, locas. A muchísimas les decían, ‘estás loca’ incluso cuando él era infiel. Algunas llegaron a la conclusión de que todos los hombres son infieles, entonces, si me ponen el cuerno, ya no hago drama porque ¿qué puedo hacer si así son todos? Como una especie de resignación ante ello”, explicó Anguiano.
Para la investigadora, estas historias representan a muchas otras mujeres que se quedan en relaciones en las que no son respetadas, ni están a gusto o contentas incluso entre mujeres a las que no les une ningún vínculo de matrimonio, financiero o de hijas e hijos con las parejas.
“Estos mandatos no intentan agotar todo, pero me parece que son una buena pista para desenredar eso que nos puede pasar a un montón de mujeres en las relaciones de pareja, que es que amar, para muchas, se convierte en un lugar muy peligroso, a veces físicamente porque hay hombres que son violentos, pero también peligroso simplemente en relación a tus sueños, a no poder cumplirlos”, concluyó.
Los 10 mandatos de “la buena mujer”:
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Menospreciarás lo femenino
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Harás funcionar las relaciones
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Le perdonarás rápido.
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Buscar ser elegida
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No desearás
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Harás de su deseo tu único deseo
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No abandonarás a un hombre
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Llorarás, pero nunca harás llorar
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Aceptarás el castigo
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Cederás a pesar tuyo
Atentamente
“Piensa y Trabaja”
“40 Años de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara”
Guadalajara, Jalisco, 27 de febrero de 2026
Texto: Mariana González-Márquez
Fotografía: Mariana Hernández | Adriana González