Educar a los jóvenes para desarrollar su conciencia crítica

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Clausuran Encuentro de Lectura, Escritura, Escucha y Expresividad en la Educación Superior

Debe educarse a los alumnos para que desarrollen su conciencia crítica, además de que aprendan a leer entre y tras líneas, afirmó académica de la Fielding Graduate University, de California y profesora invitada de la Universidad de Guadalajara (UdeG), doctora Yolanda Gayol, durante la clausura de la tercera edición del Encuentro de Lectura, Escritura, Escucha y Expresividad en la Educación Superior (ELES), dentro de las actividades del Programa de Lectura “Letras para Volar”.
 
En el salón Agustín Yáñez, de Expo Guadalajara, durante la Feria Internacional del Libro (FIL), la ponente destacó que algunas preguntas que deben de plantearse los lectores para descubrir qué hay detrás de los textos son: cuáles ideas tiene; las intenciones de los autores; qué tipo de personas y orden social están favoreciendo; qué va a conseguir esa autora o autor si es aceptado su texto; y cuáles son sus silencios.
 
Los libros suelen encerrar relaciones de poder que buscan presentar como naturales las jerarquías sociales y la distribución de los recursos planetarios para mantener el orden establecido.
 
Los educadores deben de trabajar con el principio de “no neutralidad” en las aulas, ya que detrás de cada texto hay una persona que es autor, con una intención y un mensaje que busca influir en los lectores, en sus creencias, decisiones, identidades, lenguajes y en su manera de interactuar con otros.
 
Señaló que en las escuelas se trabaja con sistemas cerrados. Los estudiantes tienden a ser tratados como datos, como un número en la lista de asistencia; son una calificación en el curso, un promedio en los exámenes nacionales e internacionales.
 
“Bajo el lema de ‘sentaditos y calladitos se ven más bonitos’, los alumnos transitan en el túnel escolar aprendiendo a transcribir los códigos escritos y las operaciones básicas de las matemáticas, y al ingresar deben abandonar su mano izquierda, y con ello el ejercicio de sus capacidades creativas”, subrayó.
 
“Deben de hacer a un lado su emotividad, porque la educación ha de centrarse en el cultivo de la racionalidad, en el uso del pensamiento lógico; deben aprender a ser dóciles y a no retar a la autoridad y al docente; a reconocer su lugar en la pirámide económico-social, además de desprenderse de su lengua vernácula, cultura, intereses e historias”, apuntó Gayol.
 
De este tipo de educación resulta un nuevo silente dispuesto a obedecer e ingresar en la maquinaria productiva y a expresar, probablemente, cada tres o seis años sus preferencias electorales porque vive en un país democrático.
 
Si la egresada es mujer ,asimila que su papel debe de estar a la sombra de los hombres, ser dócil y fácil de mandar; ganar menos, trabajar más y no desear ser más que el hombre.
 
“¿Cómo cambiar?”, se preguntó la ponente. Y destacó que es en la vida cotidiana donde ocurren las grandes transformaciones sociales.
 
“No hay que estar esperando a que los tomadores de decisiones se vuelvan buenos y honestos, o una revolución social donde muera la mitad de la población para cambiar el sistema, porque de cualquier manera esas jerarquías se vuelven a repetir, como ocurrió un siglo después de la Revolución Mexicana”, describió.
 
Los maestros, en este contexto, deben enseñar a sus estudiantes a leer de manera crítica.
 
 
A t e n t a me n t e
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 24 de noviembre de 2018

 
Texto: Martha Eva Loera
Fotografía: Yliana Domínguez

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