Ciudadanos sacrifican libertades con la esperanza de tener seguridad; se debe buscar el equilibrio
¿Es preferible perder libertades a cambio de tener más seguridad? Esa es la pregunta del millón para el doctor Pedro Trujillo, excomisionado por la Organización de las Naciones Unidas para el desarme de la guerrilla en Guatemala, quien participó, junto con otros expertos, en el panel “Derechos humanos y seguridad”, en el marco del Congreso Internacional de Derechos Humanos, Justicia y Migración, que se inaugura el próximo viernes 15 de febrero en las instalaciones del Supremo Tribunal de Justicia.
La respuesta: poner a los ciudadanos en el primer lugar de las políticas públicas de seguridad.
“Hay Estados que son muy eficientes en materia de seguridad, pero tienen regímenes represivos. Entonces, ¿cómo se busca el equilibro en que usted esté seguro en un país, y que el Estado no esté continuamente vigilándolo y presionándolo? Encontrar el equilibrio es la pregunta del millón. Hay que pensar en el ciudadano, porque si uno piensa en las personas se focaliza para que la persona esté satisfecha. Si uno piensa en el gobernante y la persona ocupa el segundo lugar, lo que se genera son molestias. Esa podría ser la clave. Pero cada Estado se organiza de una manera”, indicó Trujillo en entrevista.
El congreso es organizado por la Red Internacional de Derechos Humanos y Derecho Humanitario (REDDHI), la Universidad de Guadalajara, entre otras instituciones, y el panel tuvo como sede el Centro Universitario de Tonalá (CUTonalá), de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Durante su ponencia, Trujillo puso ejemplos de prohibiciones de diversos países, algunos que parecen de lo más triviales y otras no tanto: desde la clasificación de las películas para mayores de 16 años hasta la prohibición de fumar marihuana. En todos los casos el pretexto es: cuidar la seguridad.
“Por su seguridad prohíben que lleven a su hijo al cine, pero por seguridad otros educan a sus hijos. Y por su seguridad le ponen una cámara al estilo de George Orwell, ese Big brother que por su seguridad le vigila y le dice lo que tiene que hacer. Y por su seguridad, quizá en cinco años, van a prohibir que coma en McDonalds o Burguer King. Pero si a mí me gusta el tamaño big, ¿por qué? Es por su seguridad. Al final lo que se coarta es el derecho a decidir y elegir”, consideró.
Trujillo destacó la correlación entre la dureza de los regímenes con seguridad y derechos humanos. En China, por ejemplo, hay un alto índice de seguridad, pero también una alta incidencia de violaciones a los derechos humanos. En Estados Unidos de América y Brasil hay ligeras violaciones a los derechos humanos, pero hay seguridad. Y en Europa y Canadá hay un equilibrio entre libertades y derechos humanos, sin represión.
El experto en Victimología y asesor para el gobierno español y la Comunidad Europea, doctor José Emilio García Mercader, coincidió en que hay sacrificios de la sociedad por el anhelo de seguridad, y el Estado no puede dejar de lado el derecho humano a la seguridad como su razón de ser, pues esas omisiones generan otros problemas y no pueden dejar su obligación de atender los derechos victimales.
“¿Qué tenemos entonces que sacrificar en materia de derechos constitucionales y libertades, en beneficio de tener mayor seguridad? ¿Cuáles son los derechos humanos que son imprescindibles, y valoramos? Cuando falta seguridad se generan víctimas, y ya tenemos que hablar de otro tipo de derechos como los derechos victimales. O se atiende a las víctimas, que nunca eligieron ser víctimas, o no habrá una conflictividad”, reflexionó García Mercader.
Explicó que los grupos delincuenciales siempre van más adelante que los Estados, y a pesar de las inversiones millonarias de los gobiernos, los criminales organizados gastan incluso tres veces más en armamento para cometer sus delitos.
“Algunas sociedades no pueden controlar la seguridad. Pedimos a cambio que si se generan víctimas, sean atendidas en sus derechos humanos y derechos victimales”, agregó.
El Defensor de los Derechos Universitarios de la UdeG, doctor Dante Jaime Haro Reyes, se pronunció por cambiar la perspectiva Estado-centrista de la seguridad.
“En la proporción en que la sociedad se involucre y esté monitoreando y calificando, podemos mejorar. Los consejos ciudadanos en municipios es una medida positiva. Hay una necesidad enorme de participación desde la trinchera de quienes ya no son el futuro, sino el presente: los jóvenes”, puntualizó Haro Reyes.
Concluyó que debe de transitarse hacia una cultura de respeto de los derechos humanos con participación ciudadana y una visión integral de convivencia social, y políticas públicas integrales; además de crear grupos interdisciplinarios que se enfoquen en la investigación en estas materias.
A t e n t a me n t e
"Piensa y Trabaja"
Guadalajara, Jalisco, 13 de febrero de 2019
Texto: Julio Ríos
Fotografía: David Valdovinos

